La historia de la
Lengua de Señas Mexicana

Historia de la Lengua de Señas Mexicana en México

La Lengua de Señas Mexicana (LSM) es el idioma natural de la comunidad sorda en nuestro país. Es una lengua viva, rica y diversa, con gramática, estructura y cultura propias. Pero su historia también es una historia de lucha, resistencia y reconocimiento.

Los inicios: Benito Juárez y Eduardo Huet

En 1867, durante la presidencia de Benito Juárez, se fundó en la Ciudad de México la Escuela Nacional de Sordomudos. Este acontecimiento marcó un antes y un después para la educación de personas sordas en México.

El encargado de dirigir esta escuela fue Eduardo Huet, un maestro sordo francés que había perdido la audición tras una enfermedad en su infancia. Huet llegó a México con una visión clara: abrir oportunidades educativas para las personas sordas, quienes hasta entonces estaban excluidas de la vida escolar.

En la escuela se enseñaba principalmente el método oralista (lectura labial y pronunciación), siguiendo las tendencias europeas de la época. Sin embargo, los estudiantes sordos también usaban sus propias señas para comunicarse entre sí. Así, poco a poco, la lengua de señas en México comenzó a desarrollarse y consolidarse como una lengua compartida.

El reconocimiento legal

Durante muchos años, la LSM no fue reconocida oficialmente, y se consideraba que las personas sordas debían adaptarse al español oral y escrito. Sin embargo, la comunidad sorda resistió, manteniendo y transmitiendo su lengua de generación en generación.

Fue hasta 2005 que la Lengua de Señas Mexicana fue reconocida en la Ley General de las Personas con Discapacidad, otorgándole carácter oficial como medio de comunicación y patrimonio lingüístico del país.

La LSM hoy

✨ Aprender LSM no es solo aprender un idioma. Es reconocer una historia que inició gracias al impulso de líderes como Benito Juárez y Eduardo Huet, y que ha sido defendida con valentía por generaciones de personas sordas en México.

En nuestro instituto seguimos esa misión: formar profesionistas capaces de comunicarse en LSM, generar confianza y romper barreras. Porque la inclusión no es un discurso: es un acto que empieza con el lenguaje.

📌 Capacitarte en LSM es sumarte a esta historia y convertirte en un agente de cambio para una sociedad más justa e incluyente.

Referencias

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